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Una de las actividades fundamentales de un Sistema de Vigilancia Epidemiológica es la comunicación de la información entre los diferentes niveles que lo componen, destacando el aspecto de la retroalimentación. La devolución de los datos junto con su análisis, hace que el Sistema se complemente en su último escalón, el de la difusión de la información.

A partir de la Real Orden de 27 de Marzo de 1930, por la que se establecen las normas de desarrollo del Servicio de Estadísticas Sanitarias, la Administración Sanitaria ha venido publicando de forma sistemática y semanalmente los datos procedentes de la vigilancia epidemiológica en un “Boletín Semanal de Estadísticas Sanitarias”.

Así se contempla en la Ley de Bases de la Sanidad Nacional de 1944, en el Real Decreto 2050/1982, de 30 de Julio, sobre Enfermedades de Declaración Obligatoria, y en la Ley General de Sanidad de 1986, que menciona entre las actuaciones sanitarias del sistema de salud “La difusión de la información epidemiológica general y específica para fomentar el conocimiento detallado de los problemas de salud”. (art. 18.13).

El Real Decreto 2210/1995, de 28 de diciembre, por el que se crea la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica cita entre las funciones de dicha Red las de “aporte de información operativa para la planificación” y “difusión de la información a los niveles operativos competentes” (art. 2.4 y 2.5), y dice en su artículo 3 que “son actividades propias de la vigilancia la recogida sistemática de la información epidemiológica, su análisis e interpretación y la difusión de sus resultados y recomendaciones”.

Actualmente la difusión de los resultados del análisis de la información a nivel nacional se hace a través del Centro Nacional de Epidemiología mediante el Boletín Epidemiológico Semanal (BES), que recoge de forma sistemática la información específica de los siguientes Sistemas: el de las Enfermedades de Declaración Obligatoria (EDO) y el Sistema de Información Microbiológica (SIM). El BES en su formato actual se comenzó a publicar en papel en 1993, cuando se fusionaron el Boletín Epidemiológico, que publicaba los datos de las enfermedades de declaración obligatoria desde 1977; y el Boletín Microbiológico, que publicaba datos del SIM desde 1979. Entonces pasó a llamarse Boletín Epidemiológico y Microbiológico, si bien en 1995 adoptó su nombre actual de Boletín Epidemiológico Semanal.